lunes, 7 de noviembre de 2011

Hope

No hay, si la buscas,
 Esperanza,
 juega a un futuro feliz, no hay esperanza.
Aunque un viento fresco a los pies de la ventana busques,
la sonrisa que alguna vez fracturó tus labios
no habrá de reanimarse con la brisa fresca
que de la llovizna y su tarde se escapa.

En otras tardes el frío
de acuáticos orgasmos llenaría
la casa que  ahora
 guarda otro eco en las paredes.   
La casa
esa casa,
Había una casa,
 había una vez
en un lugar muy lejano a siete cuadras.
Hubo una vez…

No la veré más.
Ladrándote en la esquina habrá otra sombra
Y en tu puerta la luz será de otra sonrisa
Con alguien más el silencio y las visitas
pues una cama es sólo de dos
¿eras tú el que esperaba?
o era yo la que fingía que me esperabas y en realidad buscaba la banqueta
más cercana a tu pie
más cercana a tu casa
tu casa
¿te das cuenta?
Quitamos el nosotros y apareció el ustedes
con un dejo de espanto en la mirada.



¿Paciente?

Paciencia... Palabra lejana, indiferente, nunca se ha llevado conmigo. Jamás he sido paciente. Entre la acción y la fantasía hay un puente que cruzo corriendo siempre y siempre caigo. ¿Cómo ser paciente con la vida? ¿cómo serlo con las personas que amas? Los seres humanos siempre estamos deseando algo para sentirnos bien, y ese momento nunca dura lo suficiente. Somos insaciables. Sin embargo ahora, la paciencia se ha sentado junto a mí de una forma suave, delicada. Está conmigo. No espero nada. Mandé a volar un rato a la desesperación, a la impaciencia, a esa forma de abalanzarme sobre el mundo para devorarlo de un bocado. Vale más ir disfrutándolo despacio, despacio. ¿Quién tiene prisa de morir? De cualquier forma muchas cosas murieron en mí y otras nacen inevitablemente. Murieron las lágrimas impúdicas, nació la fría razón. Se fue la terrible tristeza, y ahora permanezco en calma. La única excitación latente en mí es no saber qué me deparan los días. Estos días que creo circulares pero que en realidad caminan a un sólo punto. Nada vuelve más que los recuerdos y las fantasías. ¡Ah! la fantasía, esa me acompaña siempre. No la negaré nunca más. Es bello caminar los senderos bifurcados que jamás se pisarán. Mientras, la vida trama cosas que no sé y nada me emociona más. Tal vez el amor no se lleva conmigo, tal vez deba escribir más y pensar menos. Quizá desde niña ya había planeado mi destino, y la soledad es el único escenario que me permite ser eso que soy y no puedo matar. Palabras por besos. La ilusión me dice que encuentre al hombre que aprenda a callarme con palabras igual que con besos.