lunes, 26 de septiembre de 2011

Hunter

Cazadora, estás libre.
Tus ojos brillan nuevamente y es un mar sin fin el horizonte.
Olfatea tu sensual acidez.
Quiero tu sonrisa maliciosa, cazadora
la que sabe que atrapa y suelta al mismo tiempo,
que saborea e imagina el sabor endulzado de la presa.
La comedia desgarrada y el drama tirado a la basura.
 Permanece en Stan by cazadora
no urge ningún final
no lastima ninguna espera..

jueves, 22 de septiembre de 2011

Malévolos silencios

Más tarde ella vuelve a la realidad.
Soy yo. Soy yo
Quien saborea la amargura entre los dientes.
La incalculable maldad cotidiana.

Sylvia Plath
No existe más maldad en ti que tu silencio
que tu enmohecido respeto
jurado hasta la muerte.
No se odia, ni se ama .No existe lo que se olvida
y se deja morir a la sombra de un deseo más feroz por otra carne.
No existe más maldad en ti que tu silencio
y ese grave intento de escribir la pieza teatral inmejorable
de manera tal que mis lamentos
sean sólo un monólogo infalible 
y no un diálogo que exaspere tu calma.
No existe más maldad que tu silencio
puro
calmo
simple
sobrio.

Rito


¿Y la mujer?
La mujer lava su corazón.
Se lo han arrancado
y se lo han quemado 
y como último acto
lo enjuaga en el río.

Anne Sexton

Se asimila, a veces, la vida
como una trágica rutina
con un final escrito y esperado
con la paciencia ciega de quien no piensa en la muerte.
Pero yo que soy un huracán desesperado
te pienso cual lascivo asesino
que arranca un corazón y lo tiende en su mano,
y observa el sangrante palpitar,
y se excita con la sola idea
de ser el sol a quien se le ofrece el sacrificio.
Se asimila el día y su claridad transparente,
se sufre la tarde como una pequeña agonía
pero la noche es el párpado sagrado
que antes de cerrarse
copula con pupila
y observa los días
en que estuviste a mi lado.
Nadie te ofreció mi corazón,
nadie dijo que yo fuera la virgen ofrecida a los altares,
deja entonces de afilar la piedra.
Asimila que no escucharás más
el órgano en el lado izquierdo de mi pecho.








miércoles, 21 de septiembre de 2011

Génesis de un ciego.

No, no quiero consuelo, ni olvido, ni esperanza.
Quiero valor para permanecer
para no traicionar lo nuestro: el día
presente y esta luz con que se mira entero.
Rosario Castellanos.

Mientes.
No sabes ser malo.
Tu maldad es un mito deformado
para contar un génesis benévolo.
Una reconstrucción efímera
que no durará ni los siete días obligatorios.
Hágase la luz, dijiste
y la plantaste frente a mí de tal manera
que entre las dos deidades, (virgen y puta)
se encuentra la medida de mis dudas:
los dedos que cuentas de su cintura a su cadera
el gemido que te reclama más furia o más ternura
confundida entre las voces de los grillos nocturnos.
El espacio de su pie que falta o sobra
en las sandalias que abandoné junto a tu cama
y la mirada inquisidora sobre las manos ausentes de una dama
que coció mal las cortinas
y nunca lavó los platos.
Hiciste la luz, mas no fue buena
alumbró todo aquello que no me hace culpable
y en las sombras se esconden las razones:
la ansiedad, los reclamos y los llantos
con los que obligue tu abrazo
falto de amor
y en el que sólo aguardaba tu rechazo.
Y si de jugar a ser Dios esto se trata
déjame sola con mis fantasías
que hay mil maneras de reconstruir la escena
para eliminar a ese femenino personaje
que ahora boga bajo tus caderas.

lunes, 19 de septiembre de 2011

And Fuck you...

Asestó un buen golpe de nuevo, limpio y certero. Falto de valor por supuesto, ni siquiera pudo confesármelo por teléfono. De nuevo el mensajero fue el triste túnel de tristezas. Jamás pasó por mi mente que llegaría ese momento. Ni en mis ensoñaciones más trágicas me vi leyendo esas palabras. Nunca. Sin embargo las letras se plantaron en el monitor. Está saliendo con alguien más, hace un mes. Está confundido. Ahora siente "afecto" por mí. Maldita palabra, me suena asquerosa. Ni siquiera terminaba de asimilar la noticia cuando él ya hablaba de un "nosotros" refiriéndose a la susodicha, de la cuál no quiero saber ni el nombre. No cabe duda que no perdió para nada su tiempo. A pesar del dolor, ahora me siento tranquila. No hay cosa que odie más que la incertidumbre, y aún a costa de mis sospechas, necesité de su confirmación para hacerme a la idea de la separación definitiva. No serán muchas lágrimas, sólo las suficientes para desahogarme. Anoche cuando regresaba de casa pasaban una película en el autobús. Desató recuerdos y sentimientos que me hicieron lagrimear como mocosa. Me tapé con el suéter y en algún momento sentí que literalmente el corazón me iba a estallar. No podía respirar.
Lo único en lo que puedo pensar para sentirme tranquila es que él tomó su decisión y no permitiré que quiera
 culparme de toda la situación. Cada quien es libre de sus actos, y si lo que ahora hace está inspirado por el orgullo o el rencor, qué jodido. Me dice que no es feliz como para aventar sus culpas al vacío, pero eso no puedo saberlo y en todo lo que quiero concentrarme ahora es precisamente en que deje de importarme.
Como bien escribió Simone de Beauvoir, uno se piensa una mujer especial, a la cual es imposible que alguien lastime o mienta, o pueda ser sustituida por otra. Cuánta falsedad con nosotras mismas.

martes, 13 de septiembre de 2011

Ahogada

Después de ver la frase en el mensajero la pantalla se puso gris y mi corazón negro: "A veces ya no quisiera hablar contigo. Me siento incómodo. Ya no quiero que insistas, me lastimas". Pareciera una cita barata pero cuando dicen que el corazón duele es literal. Sentí que me apretaban el pecho y ni siquiera tuve fuerzas para apagar la computadora, la cerré y me tiré en la cama. Sólo pude decir que lo lamentaba, que no sabía que le era molesto leerme.
Una vez me dijo que se había percatado de que me gustaba dar los "chingadazos en seco", tal vez lo aprendió bien y después lo aplicó conmigo. No sé cuánto sea cierto que uno ve las cosas dependiendo del estado de ánimo, pero la ciudad está gris, hace frío, ahora odio el frío. Tengo vacaciones a partir de mañana y no sé si ir a casa. No quiero que me vean triste, tampoco quiero responder preguntas incómodas.
He entrado al estado de desesperación. Una vez, cuando empezábamos a andar, su ex novia lo llamó llorando, alcoholizada, pidiéndole que volviera con tristes amenazas suicidas.
No haré eso. Nunca pensé encontrarme en su lugar.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Falla dental ¿o mental?

Nunca el descuido me había dolido tanto. Siempre dejo pasar las cosas a tal punto que explotan y luego ya no sé cómo controlarlas. Pero esta vez fue una cuestión corporal, dental para ser exactos, y como no terminé el tratamiento de mi muela, se fregó. Me sentí fatal cuando escuché el "crack" y ganas de llorar como cuando eres niño y muestras el diente caído en la mano. Esta vez ni tenía a quién mostrárselo y no nacerá otra muela. Ahora buscaré un dentista y lo más probable es que mis dos quincenas se vayan derechito al bolsillo del susodicho. Qué otra cosa puedo hacer. Esperar a mañana porque los domingos la ciudad está muerta.
Tal vez como un acto inconsciente en busca de ayuda llamé a casa. Contestó papá con mucho desánimo en la voz. Una mezcla de molestia y melancolía porque hace más de un mes que no llamo y que no le mando un mensaje. Le conté lo sucedido. Preguntó por el trabajo, por la escuela... Bien, bien, todo está bien. Se escuchaba triste. Cada cinco minutos le gritaba al abuelo, es difícil cuidarlo.
_Nunca quiero pasar por esto. Cuando esté grande voy a agarrar mi camioneta y me voy a tirar a un barranco. No quiero causarle molestias a nadie.
_No digas eso papá.
_Nada más me van a aventar un poco de tierra y ya.
_Papá...

He regresado más triste tras colgar el teléfono. En casa espera mi hermano y un domingo nada brillante. Tal vez limpiando y lavando me olvide un poco de todo. Es bueno saber que hay alguien porque quien vale la pena fingir una sonrisa.