viernes, 5 de agosto de 2011

Salir a cualquier parte, no importa el lugar ni la compañía: sólo estar fuera de mí misma. Llego a casa y las ventanas cerradas inundan de sopores y olores todo. Cocino para olvidar. Como sin ganas; la dieta no está funcionando, pero me hace sentir bien saber que por lo menos no he subido más de lo necesario. La lluvia es triste cuando estás solo, aunque la prefiero a esos días soleados y terribles en que el sol se filtra por las ventanas clavándose en los muebles. Dije que no fumaría más, y siempre termino haciéndolo y sintiéndome mal, claro físicamente, hace mucho que abandoné el malestar moral, eso ha sido un enorme logro en mi vida. 
La nostalgia me invadió de nuevo, huyo como puedo, hago lo posible. No he llorado, es la cosa más extraña. ¿Qué está pasando? Las lágrimas son algo nato en mi, siempre he llorado por todo. Ahora no. Algo en mí me obliga a no hacerlo, si caigo en un pozo nada podrá sacarme, y como no hay nadie que me auxilie, mejor me mantengo al borde de la situación. Mentirme diciéndome que nada pasa. Objetiva, tratando de ser objetiva, cosa que nunca ha existido en mi vida. Amo la fantasía.

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