jueves, 22 de septiembre de 2011

Malévolos silencios

Más tarde ella vuelve a la realidad.
Soy yo. Soy yo
Quien saborea la amargura entre los dientes.
La incalculable maldad cotidiana.

Sylvia Plath
No existe más maldad en ti que tu silencio
que tu enmohecido respeto
jurado hasta la muerte.
No se odia, ni se ama .No existe lo que se olvida
y se deja morir a la sombra de un deseo más feroz por otra carne.
No existe más maldad en ti que tu silencio
y ese grave intento de escribir la pieza teatral inmejorable
de manera tal que mis lamentos
sean sólo un monólogo infalible 
y no un diálogo que exaspere tu calma.
No existe más maldad que tu silencio
puro
calmo
simple
sobrio.

2 comentarios:

  1. Xeni Sangabriel, me gusta. Desearía que ese silencio insoportable fuera porque tuviera cosida la boca, con el hilo del tapete de tu cuarto y una aguja capotera.

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  2. Jajaja. Gracias. Lo de la aguja capotera no es mala idea.

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shhht